RESISTENCIA I

No creo que haya ninguna necesidad de suscribirse a ninguna de las bazofias informativas. Se puede seguir suficientemente a través de sus titulares la línea argumental unívoca y deformadora que pretenden imponer y que es el despliegue que nace en el Washington post, Economist NYT, baja al Guardian y se extiende por todo el sustrato del tambaleante mundo de perpetuación de unas élites aun pudientes para consumir pero poco influyentes en general que se llama Occidente.
He estado estos días en un congreso de energías renovables y ha sido interesante zambullirse en el mundo real de los miedos y desajustes que los presentes acontecimientos están trayendo a nuestras sociedades y observar esos miedos e incertidumbres desde un punto de vista técnico, casi apolítico y desapasionado. Se establece la supuesta oportunidad que presenta la coyuntura (oportunidad de avanzar rápido hacia la independencia energética, la descarbonización, la explotación de nuestro super recurso renovable…) pero se recoge un desajuste total e incertidumbre que nubla todos los desarrollos y negocios, prósperos por años y en los que estamos volcando nuestros mayores esfuerzos en recursos financieros y humanos.
Sin haber siquiera asistido a ningún cataclismo real (solo una guerra limitada, sanciones salvajes y propaganda salvaje si, pero con un inicio de efecto boomerang, muy pocas contramedidas de momento por la parte rusa, un simple ajuste leve de tuercas si acaso) la realidad es que todos los procesos están descabalados y en un punto de falta de viabilidad.
Todo ello demuestra lo frágil que es el sistema en el que vivimos. También lo poco creíble que es ya para la mayoría de la sociedad el masivo y completamente desacreditado intento mediático de generar un estado de opinión pública y de movilización en este caso ya bélica oi al menos prebélica en apoyo de unos intereses que cada día se presentan más espureos e inaceptables.
Tal vez si estemos en 1984 donde los seres si son conscientes pero aceptan su sumisión, su estado de esclavitud, su pequeñez, su ingravidez, su andar perdido por el ente

Nueva locura inconcebible.

Ahondando los caminos del país.

Tan loco como ellos.

En una inestabilidad supina.

Por otro lado o los 45 son catastróficos o se avecina la premonición ∞ – 2020

Con una borrachera incierta inicio este camino que debería conducirme a un tren. Pero no tengo tanto tiempo.

Poco que escribir, nada que leer, poco que pensar. Emponzoñamiento y paisaje incierto.

Bueno, puede ser que sea sólo esta resaca depresiva. Puede ser que recupere esta salud que me está fallando, puede ser que sean unos días de amor pleno. No voy a necesitar nada, no voy a querer nada. Sólo estar tranquilo a su lado y ver como la vida sigue evolucionando por estos caminos tan complicados, poco certeros.

Pero ¡qué bien estoy en Moscú! Y ahora me conduzco hacia las misteriosas tierras del río originario, del canto de nuestro universo.

Los abedules encienden la noche

Si fuesen triángulos, placenteros y planos en esta ciudad un tanto desangelada en la que no la puedo imaginar. Tal vez solo mi pensamiento tan mágico y fantasioso haya creado una figura mística, amada y perfecta. Sobrenatural. Pero creo que no. Alcanzamos juntos la plenitud, siento el amor y el deseo. Y las ganas de permanecer, de perdurar en este estado de elevación.

Vivir esta vida un poco falsa y tan secreta es tal vez una bendición que permite sublimar los momentos y los afectos, que evita los reales emponzoñamientos, las rutinas miserables y el desamor. Y además, es para toda la vida.

Fosa Comunicativa

Los que queremos entender hacemos un esfuerzo romántico y solemnizamos nuestra incomprensión. Romanticismo en el más hondo sentido histórico del término. Vamos a un lugar atraídos por la supuesta magia de un exotismo cualquiera. Lo paseamos y lo sublimamos desde un punto de vista muy formal, anatómico y pasajero. Y con esa visión queremos haberlo comprendido y hasta poder explicarlo bajo este prisma de coherencia interpretativa.

Esta es la tragedia del mundo moderno. El pasar pasajero, los viajes modernos.

Pero lo fue así mismo en el mundo creativo decimonónico elitista romántico (¡qué similar aproximación, verdad!)

 

Con esta introducción quiero dar una explicación de todo lo que ha de seguir. Aunque exista un intento de trascendencia sincera, largas horas de trabajo y una obsesión casi convertida en objetivo vital, el punto de partida es ese: voy a caer en la fosa comunicativa.

 

La fosa comunicativa ha sido diseñada conceptualmente para Rusia. Rusia es la fenomenología del espíritu de la fosa comunicativa.

 

Lo trascendental: a los rusos les da absolutamente igual este intento de catalogación y sublimación exterior. No es que no  lo aprecien o valoren, pero sólo por el esfuerzo que supone.

Paseos

En Rusia, los escritores no son tan imaginativos…lo que sucede es que los personajes humanos tienen tanta personalidad que es fácil simplemente ponerse a dibujar la realidad. Para el resto del mundo es surrealismo, imaginación desbordante, magia de cuento. Para los rusos sus novelas son estampas costumbristas.

 

I

Las traseras de la Lubianka. El único edificio que me disgusta en el Moscú de las afiladas torres, tan terribles, tan inhumanas. La Lubianka, además de sus tenebrosas resonancias, es como la fachada de una plaza de toros de ciudad provinciana española. Sus dimensiones son todas incorrectas y absurdas, grotescas. Pero, sus traseras son trascendentales en Moscú, le dan una dimensión de lugar secreto y misterioso dentro del secreto: kitai-gorod, la zona armenia, los espacios  holgados hasta Chisty Prudi, la zona insólita de callejuelas en Moscú, tan a propósito desvencijada. Y como todo en esta ciudad, lo que en esta ocasión es aparentemente dejado, es quizás intencionadamente dejado.  Un reducto de cierta apariencia de mundo bohemio, aparentes hostales de aparentes mochileros en la ciudad sin mochileros y de jóvenes underground. Posibles vidas bohemias escondidas en lúgubres (pero cálidas) habitaciones en la ciudad más teatral y exhibicionista que se conoce. Pero estoy seguro que existen estas vidas…

Conozco tanto esta ciudad…y siendo de natural inquieto, ¿cómo no iba a serlo en este lugar amado donde sentí tantas veces haber encontrado el espacio y territorio vital? Ahora es cuando estas semanas transcurren sin otro rumbo fijo; y transcurren pacíficas, exploratorias, por momentos pletóricas, por momentos inquietantes. Pero estoy en mi sitio y aquí me tengo que quedar, encontrar mi oportunidad. Ha sido toda mi larga vida una preparación desubicada hasta llegar al lugar. Y ya está en marcha mi primer asentamiento pero no es en absoluto suficiente.

De momento mi actitud es expectante, pacífica, observatoria. Observar a los seres observadores es una misión placentera, casi vengativa. Para eso estoy en Rusia. Para estar con mis hermanos y algún día ser considerado un hermano. Y tengo tantísimo tiempo que recuperar…el tiempo en el que recuperar el tiempo que recuperar sólo ha empezado ahora. Y tengo que correr mucho, muchísimo. El trabajo es ímprobo pero me permite ganar la atalaya de plenitud, tranquilidad y duelo al mundo.

Café moderno y desenfadado en krivokolenny. Todos guapos y listos. Pero una muestra no por ello excesivamente elocuente o exhibicionista en la ciudad de los seres Alfa. Un Moscú normal. Sus posiciones bellas, delicadas y apaciguadas. Descalzos, seguros, abrigados, cómodos y confortables como les gusta ser y estar. Diseño en cada pequeño detalle. Todo medido en perfecta coreografía como gustan plantear sus espacios. En el marco donde colores, espacios, música, decoración y objetos casualmente aparcados, cuadros corporativos de bonitos y delicados diseños desubicadamente evocadores de Kenia o Etiopía, los actores desempeñan sus papeles con perfección, es decir concentración en el obrar ruso, ese intraducible verbo como tantos rusos. En su versión adjetivizada, soznatel’nost

 

II

El efecto es la desconcentración. De la máxima fijación del punto de atención, el punto de fuga, a su expansión pero limitada concéntricamente. Como observar el plano del metro de Moscú bajo un prisma malevichano y escuchando la 4ª sonata para piano de Prokofiev.

¿Se puede escribir así también? Probemos.

Hoy es un día de acentuación. Con el idioma este no puedo seguir avanzando y no estoy dispuesto a someterme al plan de memorización ruso. Así que centrémonos en reproducir sonidos. También esto es repetir. Nuevamente usamos el paradigma señalado. La cabeza que rodea al centro de emisión de sonidos tiene que estar muy fija, reconcentrada. A partir de esta fijación concentrada es lícito (y casi necesario ante la gama de sonidos a emitir) cualquier gesticulación con cualquier músculo que hallemos en los alrededores. He visto a rusos hablar moviendo el hueso martillo en la oreja y desplazando la coronilla hacia arriba y abajo varios centímetros. Está claro que para proceder con esas diarreas verborreicas tan rusas hay que ser un acróbata circense en utilización de músculos faciales, craneales, nasales, paladares…En los debates políticos televisivos, inacabables, diarios se juntan los mejores expertos en la materia generados por esta tierra tan pródiga en fenómenos elocuentes.

Bueno, ya tenemos unas pistas más para seguir avanzando en esta lengua inaccesible de los gatos.

El paseo de ayer fue nuevamente un descubrimiento. El objetivo era Taganka. El barrio pero el descubrimiento fue el camino a Taganka. La zona al norte y sur del Yauza es uno de los barrios más interesantes y bellos y desconocidos de Moscú. Un área residencial pacífico y poco transitado habitado por elegantes moscovitas viejos. Viejos, por supuesto, en cuanto generacionalmente asentados en Moscú desde hace tiempo (al menos 1937). Rasgos nobles en una zona de bellas casas, abierta y poco transitada por coches o viandantes. No hay estaciones de metro o tren cercanas, por lo que no se atraviesan esas islas comerciales y de alto trasiego humano tan típicas de Moscú. Tampoco por tanto hay esas fallas para el caminante que son los cruces de enormes avenidas. Se puede así pasear por placenteras calles y plazas desde Chistie Prudí por los pereulok Kolpachni y Mali Ivanovski. Sin tener que acceder al final oriental del anillo de bulevares. Al final se desemboca en el Bulevar Yauzski para cruzar el río y tener una vista de todo este barrio formada por palacetes algo descuidados y el clásico eclecticismo arquitectónico moscovita pero en este caso con un elemento neoclásico muy predominante. Es una zona residencial a explorar. Quedaría de alguna manera “aislada” del centro de la ciudad por la zona de la plaza roja y el Kremlin por un lado y por el Moskova por otro, lo que no es en absoluto una mala forma de aislamiento. Una vez atravesado el río, ya en la zona de Taganka propiamente dicha, el ambiente urbano se degrada un poco. Hay una zona más allá del meandro del Moskova y el anillo de Sadovaya de transición, no tan agradable y habitable, todavía con mucho desarrollo por delante. Hay varios gigantescos sanatorios y hospitales decimonónicos, no sé si en uso como tal o como centros institucionales gigantescos e inescrutables al modo ruso. El paseo termina en Taganka, un eje urbano moscovita que conecta con la zona ya por fin de dimensiones nuevamente gigantes moscovitas de Pavelevskaya y su inmenso centro de negocios.

Contrapunto

Tienen aún mucho miedo. Los de 20 o menos tal vez ya no, sólo expresan de manera cauta su natural desparpajo y libre entender el mundo, comportamientos y deseos con la inmediatez que es propia de nuestra época y que en Rusia es aun mas acusada por ese mismo efecto de la hiperconcentración. Pero en lo demás, si, el miedo, mucho miedo aun persiste.

 

III

En esta serie de pasos por el este de Moscú llegamos al centro hipster de Artplay cercano a la estación de Kursk y al norte del monasterio Andronnicus y no lejos de la bella usadba stroganoff al otro lado del Yauza. Es un extravagante edificio industrial retorcido y borgesiano de época indefinible. Pero dentro, (como es habitual en Rusia el concepto dentro es muy profundo y complejo. La natural tendencia al encerramiento hace que formas exteriores anodinas encierren micro mundos inesperados. Lo de fuera es una muralla que protege una acumulación de vida sumergida como un fondo marino), pero dentro decíamos, suceden las vidas hiperactivas de los jóvenes creativos moscovitas. Como se ha escrito en muchos sitios, esta es tal vez la capital mundial en la que hoy en día se acumula mas talento. Y este talento es fácilmente observable. El hambre creativo, la libertad expresiva, la falta de tabúes o miramientos ante lo diferenciador y original hace que Moscú se preste en nuestros días a una explosión inusitada de creatividad. En el país de los delincuentes poetas en el que hasta ser un criminal puede no estar reñido con hacerlo de forma lírica y trascendente, sin duda, se crea un magma en el que todo tipo de acontecimientos artísticos pueden acontecer. Esto ya ha pasado en muchas otras épocas históricas en Rusia. No es nada nuevo.

 

IV

Novisky Bulvard, Pozarskaya Ulitsa, Rzhensky Pereulok, zona interior entre el kaltso y Novy Arbat hasta desembocar en Bolshaya Nikitskaya y el anillo de bulevares. Zona tranquila, señorial y lujosa, llena de palacetes art nouveau, salas de teatro y de música. Otra muestra de la profundidad moscovita. El destino era el Instituto cervantes donde se trataba hoy del aniversario del Guernica. Desde una posición muy republicana, la posición institucional. Una exposición de autores locales sobre el tema en la que exponen también algunos españoles profundamente rusificados o en fase de rusificación. Estos chicos podrán llegar lejos. Ejemplo de inquietud, saber llegar a un lugar, implantarse, hacer lo que corresponde y lo que les gusta. Saben hacerlo y además saben incluso venderlo. Desde luego con mis leves recuerdos puedo confirmar que los que mostraban una mayor maldad infantil son los que prosiguen las más exitosas carreras empresariales. Esto es un silogismo muy comprobado.

 

V

Se acaba esta fase moscovita en la que he tratado de vivir y sentirme moscovita. Siempre me he sentido moscovita pero ahora estoy tratando de ejercer de moscovita. Los éxitos son bastante relativos pero hay que dejar de fustigarse. Han sido días de construcción matrimonial, largos paseos en los que sentir, vivir de cerca esta ciudad, penetrar ligera, desconcertadamente en sus secretos, sentir su grandeza e infinitud, sentir las expectativas que crea, las mil caras que ofrece, sus mil perspectivas. No habrá (supongo) muchas oportunidades más en esta vida de tener esta vivencia. El próximo objetivo es superar esta sensación de derrota, de tiempo y oportunidad transcurridos, de cierta vejez en esta ciudad tan joven, enérgica, exigente, desafiante e ir tejiendo un discurso personal de mayor peso, mas sustancial, mas serio. Abrir una perspectiva moscovita, como en su urbanismo grandioso, pretencioso, desbordante y a la vez humanizante. Que aquí viven ante todo personas que transitan sus calles larguísimas, anchísimas, de rectas violentas pero en las que siempre han tenido su sitio, y ahora mas que nunca.

Organizar una boda con una rusa. No respondo del caos organizativo y además seguro que las cosas acabarán por fluir con naturalidad.

 

VI

Entre Miasnitskaya, Maroseyka y Solyanka existen varios océanos de vida secreta moscovita. Misteriosa, compleja e inusitada. Estos tres ejes que vertebran kitay gorod se comunican entre si por laberínticos haces de callejuelas que encierran mundos interiores (a veces subterráneos) inesperados. Es el retorcido mundo de kitay gorod. Patios rusos, pasadizos y callejuelas rusas, catacumbas y ríos subterráneos rusos, efecto de mundos encerrados que una vez penetrados encierran otros mundos encerrados que a su vez pueden encerrar otros mundos encerrados.

En este punto puedo acabar los paseos y proceder a mi particular encerramiento o reencerramiento ruso.